La corrosión es el principal enemigo de la carpintería metálica y es un claro ejemplo de deterioro. Lo bueno es que existen soluciones que ayudan a prevenir la presencia de óxido en estructuras diseñadas a partir de esta técnica. Te diremos cuáles son en el desarrollo de este artículo.

Cómo evitar la corrosión en la carpintería metálica

La carpintería metálica trabaja con materiales como el hierro, el acero, el cobre, el bronce y el aluminio. Principalmente se ocupa de la fabricación de puertas, ventanas, marcos, varandas, rejas, entre otras estructuras.
Basta con detenernos a evaluar los elementos de nuestro alrededor y darnos cuenta de que su uso está bastante extendido en la cotidianeidad. Al fijar la mirada, también podremos notar las condiciones en las que se encuentran estas estructuras.
Algunas de ellas pueden presentar corrosión o presencia de óxido. Estos signos de desgaste se generan a partir del contacto de las superficies metálicas con otros elementos químicos, como lo son el oxígeno y la humedad. Por suerte, existen medidas que ayudan a preservar las estructuras en buen estado y a combatir estos fenómenos.

Soluciones contra la corrosión

Las estructuras fabricadas con metal como el hierro o el acero suelen oxidarse con facilidad. De ahí la importancia de protegerlas para evitar que se corroan. Entre las medidas que se pueden adoptar para preservarlas en buen estado se encuentran las siguientes:

Evita la humedad

Como dijimos, la humedad es el principal factor para que se genere la corrosión de los metales. De ahí, la importancia de tratar de evitar que las estructuras metálicas permanezcan en espacios muy húmedos.
Por supuesto, esto es más fácil de cumplir en interiores o espacios cerrados. Podemos utilizar un deshumidificador para disminuir la presencia de agua en el ambiente. O bien, evitar el contacto de las estructuras con agua u otros líquidos.
¿Pero, qué pasa con estructuras que se utilizan completa o parcialmente en espacios abiertos? En ese caso, existen otras alternativas como las pinturas antioxidantes.

 

Utiliza pintura antioxidante

La pintura antioxidante es una excelente técnica para proteger superficies metálicas. Puede ser aplicada para estructuras de interiores. Sin embargo, su uso es muy eficiente para barandillas, puertas, vigas y todo aquello que tenga interacción con la intemperie, lo cual es más susceptible de sufrir corrosión.
Si la zona a trabajar tiene rastros de óxido, se debe lijar la superficie. Una vez quede lisa se podrá aplicar la pintura. Finalmente, se puede sellar el trabajo con una impermeabilización.

Recubre el acero con zinc o plásticos

El recubrimiento de las estructuras metálicas es una gran técnica para combatir la corrosión. Una forma de hacerlo es con zinc. El procedimiento se conoce como galvanizado y consiste en recubrir la superficie en un baño de este metal. Por lo general, se utiliza para preservar el estado de objetos metálicos pequeños y se realiza en talleres especializados.
Otro tipo de recubrimiento con zinc es la protección catódica. Consiste en la utilización de ánodos de zinc para proteger superficies de metal que permanecen en contacto con el agua del mar.
El plástico también es utilizado para técnicas de recubrimiento de superficies metálicas. Para ello se utilizan materiales de plásticos resistentes al desgaste que sirven para proteger a las estructuras y aislarlas de las condiciones de humedad del ambiente.

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